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071209
 
 
 
 
¿Cómo funciona el karma?
 
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Toda acción tiene una causa, pero a su vez  estas acciones tienen sus consecuencias. 

La Ley Karma indica que todo lo que hagamos y pensemos en nuestra vida actual repercutirá positiva o negativamente en nuestro futuro. Por poner un ejemplo banal, si comes muchas grasas, tienes muchas posibilidades de padecer un infarto de corazón. La Ley del Karma es de lo más curiosa en ese sentido y bastante sensata. Es una ley espiritual. Puedes pensar que si haces algo que crees que te traerá consecuencias en tu futuro, puedes evitarlas con el suicidio, pero en esta ley contempla esa posibilidad y como en la India se cree en la reencarnación, cuando vuelvas a nacer pagarás lo que habías cometido en la anterior vida.

 
 

El rol de actuación de la persona respecto al karma  (conjunto de acciones) se circunscribe en la explicación budista sobre la experiencia de la realidad y como la individualidad se expresa. En el Abhidhamma Pitaka se describen 52 factores mentales (cetasikas) que surgen en varias combinaciones para dar lugar a 89 posibles estados de consciencia (cittas). Desde aquí se consideran 4 elementos físicos primarios y 23 fenómenos físicos que se derivan de ellos. En éste escenario existen los movimientos de la voluntad, y es en donde se condicionan o refuerzan hábitos y tendencias (samskara) para crear, de manera acumulativa, lo que se nos aparece como nuestra personalidad o carácter. El proceso resumido de todo ello y que explica el Karma respecto a la acción sera resumido como: 1. Samskara o predisposición, 2. Karma o acto volitivo y 3. Vipaka o fruto; resultado. El resultado de nuestras acciones nos otorga una experiencia que promueve nuevamente una disposición Samskara, y así continúa.

En el budismo, las diferencias entre las acciones volitivas se expresan sólo en términos de habilidad o destreza. Si las motivaciones o raíces (mula/hete) corresponden con alguno de los Tres Fuegos (véase Duhkha) son torpes por ser malsanas y perniciosas (akuśala), y si corresponden a sus opuestos son hábiles por ser saludables (kuśala). Sin embargo, el objetivo de la práctica del renunciante (véase Nekkama) budista no es la de producir más de un tipo de karma (más mérito) y menos de otro (menos castigo), sino el de dejar totalmente de producir karma alguno para acabar con el ciclo de renacimiento. Más allá de esta breve explicación, existen varios comentarios alrededor del karma que lo clasifican en diferentes tipos para su comprensión más detallada.

El funcionamiento del karman (acto) es extremadamente complejo; su resultado exacto y preciso es imposible de predecir y no siempre se manifiesta de manera inmediata, ya que su maduración depende de las circunstancias. El karman tampoco es una explicación a la mala fortuna, debido al gran número de variables y fuerzas involucradas.

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