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Publicamos a continuación el texto del Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma  2018 cuyo tema es : «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12).

 

Mensaje del Santo Padre

«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión»,[1] que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida.

Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12).

Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Los falsos profetas

Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

Un corazón frío

Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo;[2] su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos.[3] Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.[4]

¿Qué podemos hacer?

Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos,[5] para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?[6]

El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos.

El fuego de la Pascua

Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu»,[7] para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.

Vaticano, 1 de noviembre de 2017
Solemnidad de Todos los Santos

 

FRANCISCO

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[1] Misal Romano, I Dom. de Cuaresma, Oración Colecta.
[2] «Salía el soberano del reino del dolor fuera de la helada superficie, desde la mitad del pecho» (Infierno XXXIV, 28-29).
[3] «Es curioso, pero muchas veces tenemos miedo a la consolación, de ser consolados. Es más, nos sentimos más seguros en la tristeza y en la desolación. ¿Sabéis por qué? Porque en la tristeza nos sentimos casi protagonistas. En cambio en la consolación es el Espíritu Santo el protagonista» (Ángelus, 7 diciembre 2014).
[4] Núms. 76-109.
[5] Cf. Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 33.
[6] Cf. Pío XII, Enc. Fidei donum, III.
[7] Misal Romano, Vigilia Pascual, Lucernario.

 

 


Autor: Juan Paulo Iglesias, Roma/ Sergio Rodríguez

En la Curia romana, la situación que atraviesa la Iglesia Católica en el país se sigue con atención y se discutió en febrero, durante la tradicional cita de los obispos de Chile con el Papa. Incluso, los distintos dicasterios han abierto carpetas sobre lo que ya se conoce como el “caso chileno”.

Caso de la Iglesia chilena preocupa en el Vaticano

El 23 de febrero pasado, en un gesto inédito, el Papa Francisco recibió, por segunda vez en menos de 72 horas, a los obispos chilenos que se encontraban de visita en el Vaticano. Los miembros de la Conferencia Episcopal habían viajado a Roma para cumplir la tradicional visita ad limina, cita que periódicamente mantienen los episcopados locales con el Papa para discutir sobre los problemas y desafíos de la Iglesia en las distintas regiones del mundo. Sin embargo, esta vez el encuentro que habitualmente se realiza en un solo día se extendió a una segunda jornada.

El hecho no pasó desapercibido para la prensa especializada. “No una, sino dos veces se reunió el Papa Francisco con los obispos chilenos. Después de la larga visita ad limina del lunes 20 de febrero, se realizó una segunda, de tonos decididamente más informales, con la presencia de siete jefes de dicasterios de la Curia romana”, escribió en el diario La Stampa el vaticanista Salvatore Cernuzio. Mientras, la Oficina de Prensa del Vaticano señaló que “el Papa busca realizar visitas ad limina de una manera más eficaz, diferentes al modelo estándar”.

Las reuniones, que se realizaron cuatro meses antes de que se anunciara la próxima visita del Papa a Chile, se extendieron por más de tres horas. Quienes conocieron de cerca el contenido de esos encuentros reconocen que, además de abordar la misión de la Iglesia en Chile, se discutieron temas complejos, como los delitos canónicos cometidos por sacerdotes, los escándalos de pedofilia, la fuerte baja de las vocaciones y el rol de las escuelas católicas dentro del proceso de reforma a la educación. Pero también se tocó otro asunto que inquieta especialmente a la Curia: la caída en la valoración y credibilidad de la Iglesia chilena.

El propio presidente de la Conferencia Episcopal, Santiago Silva, señaló luego, en una entrevista publicada una semana después en L’Osservatore Romano -el diario vaticano-, que uno de los desafíos que preocupa a la Iglesia en Chile “es el cierto descrédito (que ha experimentado) por los casos de abusos sexuales por parte del clero (…). De eso hablamos con el Santo Padre”. Aunque el propio Silva precisó también a La Tercera que “la visita ad limina no se redujo solo a tratar temas complejos y negativos, si bien los abordamos en profundidad” (ver entrevista pág. 4).

El asunto ha motivado no sólo que en diversos dicasterios del gobierno central de la Iglesia Católica se hayan abierto carpetas dedicadas exclusivamente a la situación de Chile, sino que incluso se esté hablando del “caso chileno”. “Hay una preocupación acá en la Iglesia central de la realidad de la Iglesia chilena. Están bastante atentos, porque han visto este cambio adverso en estos últimos años”, dijo el sacerdote jesuita Marcelo Gidi, doctor en Derecho Canónico, quien vive en Roma y es académico de la prestigiosa Pontificia Universidad Gregoriana en esa ciudad.

Según Gidi, en el Vaticano hay una atención especial por el tema, porque la situación experimentada por la Iglesia chilena no tiene parangón en el mundo.

En la década pasada, según el estudio de valoración de la consultora The Lab Y&R, la apreciación pública de la Iglesia Católica chilena cayó 43 puntos, de un 91,8 en 2001 a un 48,6 en 2010. Y un reciente estudio de Latinobarómetro mostró que hoy solo un 36% de los chilenos muestra confianza en esa institución, el número más bajo de toda Latinoamérica, lejos del 77% de Paraguay o incluso del 55% de Argentina, país donde tradicionalmente la popularidad de la Iglesia Católica no ha sido alta. Además, según la última encuesta Bicentenario de la Universidad Católica, quienes reconocen profesar el catolicismo bajaron entre 2007 y 2017 de 66% a 59%.

La Iglesia y los cambios

“En el Vaticano llama la atención la pérdida de credibilidad y de impacto social de una Iglesia que era particularmente bien considerada en el continente”, señaló el sacerdote Fernando Montes, quien en noviembre pasado estuvo en Roma invitado por la embajada de Chile ante la Santa Sede y tuvo oportunidad de conversar con miembros de distintos dicasterio e incluso reunirse con el Papa. Según Montes, “muchos consideran que en el país la Iglesia está más interesada por los problemas familiares y sexuales que por los temas propiamente de justicia social”.

De acuerdo al obispo de Rancagua, Alejandro Goic, quien participó en el encuentro ad limina, “en el Vaticano viven ocupados y preocupados por lo que acontece en el mundo y en las iglesias particulares de cada país (…). Pudimos percibir el gran conocimiento que tienen de nuestra realidad”. Aunque sostuvo que lo que sucede en Chile responde a un proceso que se vive en muchas partes del mundo.

Para el sacerdote Antonio Delfau, que trabaja desde hace poco más de dos años en la Curia general jesuita en Roma, “Chile está viviendo, desde un punto de vista eclesial, una crisis muy grande. Todas las encuestas lo dicen. Un episcopado chileno que está dividido, una Iglesia que se ha vuelto un poco irrelevante, más aún para quienes vimos la Iglesia de la dictadura y de la posdictadura, que era una Iglesia muy respetada”.

Un hecho que, según él, se explica en parte por los casos de abusos y en parte por la secularización de la sociedad.

En el Vaticano, según comentan quienes conocen la preocupación que existe por la situación chilena, todavía no hay una respuesta clara que explique el fenómeno vivido en los últimos años. “Aún lo están viendo”, señaló un sacerdote chileno en Roma. En todo caso, para Marcelo Gidi el diagnóstico es similar al de Delfau. “Hay una sociedad distinta, unos jóvenes que tienen otros conceptos, otros parámetros”, dijo. Por eso, apuesta a que la visita del Papa ayude a resolver “los problemas que hacen que la Iglesia no tenga la energía para acompañar a la sociedad en estos cambios”.

(Fuente:  http://www.latercera.com/noticia/caso-la-iglesia-chilena-preocupa-vaticano/  y selección de Paloma de la Paz)

 

 

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Querida familia, queridas amigas y amigos… estamos cerca de la navidad, y como alguien dijo, la navidad no significa nada si no se valora su contenido, más allá del nacimiento de Jesucristo, el hombre judío que creó una doctrina de paz y amor al prójimo. Es posible que para algunas personas eso no signifique mucho pero para otros es todo su mundo, su forma de vida, su pensamiento, sus sentimientos..Yo pienso que dentro de la cristiandad la madre Teresa de Calcutta es un ejemplo de esa doctrina en el principio teologal de la caridad, la fe y la esperanza.. Ella decía que Es navidad cada vez que sonríes a un hermano y le tiendes la mano; Es navidad cada vez que estás en silencio para escuchar al otro; Es navidad cada vez que no aceptas aquellos principios que destierran a los oprimidos al margen de la sociedad;
Es navidad cada vez que esperas con aquellos que desesperan en la pobreza física y espiritual; Es navidad cada vez que reconoces con humildad tus límites y tu debilidad y Es navidad cada vez que permites al Señor renacer para darlo a los demás. Y yo creo que el renacimiento que habla la madre Teresa de Calcutta, está en el pensamiento vivo de Jesucristo, un hombre que murió crucificado y cuya doctrina permanece y sobrevive hasta el día de hoy tanto para cristianos como no cristianos. Quiero desearles en esta Navidad mis mejores deseos de amor, paz y tranquilidad espiritual. Que la verdad de nuestros actos sea encontrada dentro de nosotros y permanezca allí en nuestra conciencia en un acto de profunda honestidad espiritual, un reconocimiento personal que no necesita salir al exterior, basta con reconocer nuestros errores y no repetirlos.. Feliz Navidad!!

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Dear family, dear friends … we are close to Christmas, and as someone said, Christmas does not mean anything if its content is not valued, beyond the birth of Jesus Christ, the Jewish man who created a doctrine of peace and love of neighbor. It is possible that for some people that does not mean much but for others it is all their world, their way of life, their thoughts, their feelings … I think that within Christianity Mother Teresa of Calcutta is an example of that doctrine in the theological principle of charity, faith and hope .. She said that it is Christmas every time you smile at a brother and you hold out your hand; It is Christmas whenever you are silent to listen to the other; It is Christmas whenever you do not accept those principles that banish the oppressed on the margins of society;
It is Christmas every time you wait with those who despair in physical and spiritual poverty; It is Christmas every time you humbly recognize your limits and your weakness and it is Christmas whenever you allow the Lord to be reborn to give it to others. And I believe that the rebirth that Mother Teresa of Calcutta speaks of, is in the living thought of Jesus Christ, a man who died crucified and whose doctrine remains and survives to this day for Christians as well as non-Christians. I want to wish you this Christmas my best wishes of love, peace and spiritual tranquility. May the truth of our actions be found within us and remain there in our conscience in an act of profound spiritual honesty, a personal recognition that does not need to go outside, it is enough to recognize our mistakes and not repeat them. Merry Christmas !!

Autor: Alejandra Jara

De cara a las próximas elecciones presidenciales, el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile planteó que “como en otros lugares del mundo, la actividad política está hoy, por desgracia, desprestigiada”.

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Este martes la Iglesia Católica presentó la carta pastoral “Chile, un hogar para todos” en la que llamó a “humanizar y compartir con equidad el desarrollo de Chile” y a que la “necesaria denuncia de la corrupción no condene a la política en su conjunto”.

En este último punto, el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile planteó que “como en otros lugares del mundo, la actividad política está hoy, por desgracia, desprestigiada. Algunos programas políticos fácilmente responden a cálculos electorales más que a una gran idea de país”, refiriéndose al actual escenario previo a las elecciones del 19 de noviembre.

El texto además reconoce que “se ha introducido una profunda desconfianza por la colusión entre política y dinero, y por una sensación de promesas incumplidas. Sin embargo, la necesaria denuncia de toda corrupción no puede condenar a la política en su conjunto. Por el contrario, el actual desprestigio hace urgente que la ciudadanía ejerza su responsabilidad cívica y que modifique profundamente el modo de hacer política”.

Para la Iglesia, la política no puede olvidar jamás que su centro y su fin es el ser humano. Sirve al “bien común”, es decir, vela por el bien de todos, defiende derechos universales, respeta diferencias y se preocupa por los más débiles.

En este sentido hizo un llamado a los compatriotas, especialmente a los jóvenes, “a aportar sus mejores sueños para Chile participando activamente en los partidos y movimientos políticos”.

Violencia hacia la mujer

En el documento, la Conferencia Episcopal plantea que “la violencia contra mujeres es dramáticamente cotidiana y no pocas veces encubierta con diversas redes de protección a los agresores. El abandono y discriminación que sufren muchas mujeres es una señal de alerta que no nos puede dejar indiferente”.

Además, agregó que “tenemos que ser particularmente serios en la consideración de la vocación materna de la mujer, acompañada por su esposo, y por la sociedad invirtiendo en ella y en su familia”.

Araucanía y migración

Respecto de la Araucanía, la Iglesia espera que “el fruto de la última comisión asesora presidencial -en la que la Iglesia ha tenido una gravitante participación- y las políticas anunciadas verdaderamente puedan traducirse en caminos de paz y justicia para una región que lleva mucho tiempo sumida en conflictos”.

En este sentido, agregó, que “otro hecho relevante es el de la inmigración. Creemos que los hermanos inmigrantes, muchas veces sufrientes y solos, deben ser acogidos, protegidos, integrados y promovidos en una fraternidad real y sincera, que los considere un aporte a la casa común y les abra fraternalmente las puertas del hogar, ofreciéndoles condiciones dignas y humanas de vida y trabajo, evitando todo tipo de discriminación”.

Tras la presentación de la carta el cardenal Ricardo Ezzati sostuvo que “creemos que Chile tiene una gran vocación de ser un país que se construye y que se seguirá construyendo como un hogar con los grandes valores propios de un hogar”.

Y agregó: “Esperamos que sea una indicación de camino para Chile en este momento muy peculiar en la que esperamos la visita del Papa y, sobre todo, en momentos en que Chile está definiendo su camino para el futuro con las próximas elecciones”.

(Fuente:  http://www.latercera.com/noticia/iglesia-catolica-programas-politicos-responden-calculos-electorales-mas-una-gran-idea-pais/  y  selección de Paloma de la Paz)

La  gran tradición que tiene la Fiesta de Todos los Santos se remonta a muchos siglos atrás. La celebración de la conmemoración de los difuntos, al día siguiente, es posterior. Las dos celebraciones cristianas, fundidas en una, acabaron por transformarse en un festejo donde hoy cabe todo y que ha olvidado sus orígenes: Halloween.

Sin embargo, la Hermandad de la Buena Muerte -dando el verdadero sentido cristiano a esta celebración- ha organizado para hoy martes día 31 de octubre, a las 20:45 horas, una Vigilia de Todos los Santos en la iglesia parroquial de Santiago el Real y de Refugio. La misma consistirá en una Adoración a la Cruz con oración al estilo Taizé -promovida por el grupo joven de la hermandad- por los Santos y los Difuntos.

La Comunidad de Taizé es una comunidad monástica cristiana ecuménica, fundada en 1940 por el teólogo suizo Roger Schutz, conocido como Hermano Roger, en la localidad de Taizé, Francia, que continúa siendo su sede. Es reconocida mundialmente como un foco de ecumenismo.

Arriba, la Iglesia de la Reconciliación de Taizé. Abajo, la cruz de Taizé.

Priores de la Comunidad

Cuando la Iglesia escucha, sana, reconcilia, llega a ser lo que es en lo más luminoso de ella misma: límpido reflejo de un amor.

La Comunidad de Taizé se ha ido desarrollando a lo largo de los años. Actualmente, se compone de un centenar de hermanos originarios de una treintena de países y que son cristianos procedentes de diversas confesiones. La Comunidad es un signo visible y palpable de la reconciliación y unidad de los cristianos. La Comunidad no acepta ningún donativo y los hermanos se ganan la vida con su trabajo, y sus herencias personales las dan a los más pobres. Hay pequeñas fraternidades de hermanos en los barrios pobres de Asia, América del Sur y del Norte y África.

Los momentos importantes en Taizé están marcados por la oración común, que tiene lugar en la Iglesia de la Reconciliación tres veces al día. Al son de las campanas se paralizan los trabajos, los encuentros, y todos, jóvenes, mayores y niños, se reúnen con los hermanos para la oración.

La pequeña comunidad monástica se centra en la oración, la meditación cristiana y la reconciliación.

Taizé ha creado un estilo único musical que refleja la naturaleza meditativa de la comunidad. En la música de Taizé se repiten, o se cantan en canon frases sencillas, normalmente versos de los Salmos. Y tienen encuentros todos los años en distintos países.

Encuentros internacionales en Taizé

Mucho antes de la caída del muro de Berlín, los hermanos de Taizé iban discretamente a los países del Este a encontrarse con los jóvenes. De ahí el contacto privilegiado de Taizé con la Europa del Este.

Desde finales de los años cincuenta, Taizé fue lugar de peregrinación y encuentro para jóvenes del mundo entero donde poder celebrar la reconciliación de los Cristianos y lugar de encuentro con Dios. Jóvenes del mundo entero peregrinan hasta Taizé para participar en los encuentros que tienen lugar cada semana de domingo a domingo en la colina.

Unos dieciocho mil jóvenes procedentes de varios países celebraron la fiesta de Pascua de 1973 sobre la colina de Taizé en Borgoña. La aldea se ha convertido en uno de los primeros centros europeos de agrupación de personas menores de 30 años, hasta el punto de que se hizo preciso derribar la fachada de la iglesia para agrandarla por un inmenso capitel en forma de circo.

¿Qué es lo que arrastra a las gentes a Taizé? Visitantes los ha habido siempre. Desde hacía tiempo, la colina se había convertido en un intenso foco de ecumenismo: protestante en su origen (1944), su comunidad monástica llevó el amor por la unidad al extremo de integrar «hermanos» pertenecientes a otras confesiones cristianas. Pero fue la proclamación en 1970 del «Concilio de los jóvenes» la que había de dar lugar a un movimiento sin precedentes. En 1972 cien mil personas de más de cien nacionalidades distintas se reunieron en Taizé.

El tema de esta enorme asamblea fue: «Lucha y contemplación para ser hombres de comunión».

Robert Sole. El «Concilio de los jóvenes» en Taizé”. Le Monde25 de abril de 1973

Taizé es famosa por sus encuentros de jóvenes, que son acogidos por la Comunidad durante todo el año en gran número. Taizé organiza además, desde 1978 y anualmente, un encuentro de cinco días en una gran ciudad europea, del 28 de diciembre al 1 de enero, al que asisten decenas de miles de jóvenes. Con motivo del Encuentro Europeo el Hermano Roger publicaba todos los años una “carta” traducida a más de sesenta idiomas y que sería retomada en los encuentros de Taizé.

Representantes de las Iglesias peregrinan a Taizé para «refrescarse en las fuentes de la fe». Hasta Taizé peregrinaron el papa Juan Pablo II, el papa Juan XXIII cuando entonces era nuncio apostólico en París (ambos grandes amigos del Hermano Roger), tres Arzobispos de Canterbury, metropolitas ortodoxos, catorce obispos luteranos de Suecia y numerosos pastores, sacerdotes y Obispos del mundo entero. La Madre Teresa de Calcuta también peregrinó a Taizé y mantuvo una estrecha amistad con el hermano Roger a través de los años.

En 1966, la comunidad de las Hermanas de San Andrés comenzó a asumir una parte de las tareas de acogida.

(Fuente:  http://www.jerezcofrade.tv/2017/10/31/vigilia-todos-los-santos-santiago/  y Wikipedia y selección de Paloma de la Paz)

 

Por Miguel Pérez Pichel

El Papa Francisco pronuncia su discurso. Foto: Captura Youtube

El Papa Francisco pronuncia su discurso. Foto: Captura Youtube

VATICANO, 28 Oct. 17 / 12:15 pm (ACI).- El Papa Francisco pidió una Unión Europea que recupere su espíritu fundacional para hacer frente a los retos que presenta el mundo de hoy, y presentó posibles soluciones sostenidas en los valores cristianos a los problemas que padece.

En un discurso ante los participantes en el Diálogo “(Re)Pensando Europa”, que se celebra en Roma entre el 27 y el 29 de octubre con la participación de líderes políticos europeos y representantes de la Iglesia, el Papa presentó algunas ideas sobre el proceso de construcción de la Unión Europea.

Al comenzar su reflexión, el Santo Padre destacó el “diálogo en un espíritu de confrontación libre y abierta” con que discurrieron las sesiones de trabajo de las reuniones.

Mediante ese diálogo se ha podido “enriquecerse mutuamente e iluminar el camino del futuro de Europa, más allá de la senda que todos juntos estamos llamados a recorrer para superar las crisis que padecemos y para afrontar los desafíos que nos esperan”.

Francisco señaló que “hablar de una contribución cristiana para el futuro del continente significa ante todo preguntarse sobre nuestro deber como cristianos hoy, en estas tierras fecundamente plasmadas por la fe a lo largo de los siglos”.

“¿Cuál es nuestra responsabilidad en un tiempo en el que el rostro de Europa está cada vez más marcado por una pluralidad de culturas y de religiones, mientras que para muchos el cristianismo se percibe como un elemento del pasado, lejano y ajeno?”, se preguntó.

Persona y comunidad

El Papa afirmó que los conceptos de “persona” y de “comunidad” son las principales aportaciones del cristianismo a la Europa de hoy. Recordó cómo, tras la caída del Imperio Romano, “uno de los valores fundamentales que ha traído el cristianismo es el sentido de la persona creada a imagen de Dios”.

Sin embargo, lamentó que en el mundo de hoy se está reduciendo a las personas a simples cifras: “No hay ciudadanos, hay votos. No hay emigrantes, hay cuotas. No hay trabajadores, hay indicadores económicos. No hay pobres, hay umbrales de pobreza”.

En cuanto a la comunidad, señaló que “es el antídoto más grande contra los individualismos que caracterizan nuestro tiempo, contra esa tendencia generalizada hoy en Occidente a concebirse y a vivir en soledad”.

“Los cristianos reconocen que su identidad es ante todo relacional. Están integrados como miembros de un cuerpo, la Iglesia, en el que cada uno con su propia identidad y peculiaridades participa libremente en la edificación común”.

Además, destacó la familia como “primera comunidad”, y la situó como lugar de descubrimiento de diversidad que recompone la unidad, y ejemplo para una comunidad civil en la que se acoja la diversidad de cualidades de cada uno.

Un lugar de diálogo

Europa “no se puede permitir perder la oportunidad de ser ante todo un lugar de diálogo”, advirtió. Dentro de ese diálogo hizo hincapié en “la importancia del diálogo interreligioso para favorecer el conocimiento recíproco entre cristianos y musulmanes en Europa”.

“Desafortunadamente –lamentó– cierto prejuicio laicista, todavía en auge, no es capaz de percibir el valor positivo que tiene para la sociedad el papel público y objetivo de la religión, prefiriendo relegarla a una esfera meramente privada y sentimental”.

Asimismo, advirtió contra “el predominio de un cierto pensamiento único que ve en las afirmaciones de una identidad religiosa un peligro para la propia hegemonía, acabando así por favorecer una falsa contraposición entre el derecho a la libertad religiosa y otros derechos fundamentales”.

Por ello, indicó que “los cristianos están llamados a favorecer el diálogo político, especialmente allí donde está amenazado y prevalece el enfrentamiento. Los cristianos están llamados a dar nueva dignidad a la política, entendida como máximo servicio al bien común y no como una ocupación de poder”.

Un ámbito inclusivo

En su discurso, el Papa Francisco también exhortó a los políticos a “favorecer una Europa que sea una comunidad inclusiva, libre de un equívoco de fondo: inclusión no es sinónimo de aplastamiento indiferenciado”.

“Los emigrantes son un recurso más que un peso”, afirmó al mismo tiempo que invitaba a reflexionar sobre la afirmación evangélica: “Fui forastero y me hospedasteis”.

Un espacio de solidaridad

También llamó a convertir Europa en un espacio de solidaridad, en una comunidad en la que “nos apoyemos mutuamente”. Recordó que “no pueden ser solo algunos los que lleven pesos y realicen sacrificios extraordinarios, mientras que otros permanecen enrocados defendiendo posiciones privilegiadas”.

“Ser una comunidad solidaria significa cuidar de los más débiles de la sociedad, de los pobres, de los que son descartados por los sistemas económicos y sociales, a partir de los ancianos y los desempleados. Pero la solidaridad exige también que se recupere la colaboración y el apoyo recíproco entre las generaciones”.

Una fuente de desarrollo

Esa Europa que se ha convencido de su carácter de comunidad, podrá ser una fuente de desarrollo “para sí y para todo el mundo”, según afirmó el Papa.

Como elemento esencial para el desarrollo, Francisco apuntó al trabajo digno. “Ciertamente al desarrollo del hombre contribuye el trabajo, que es un factor esencial para la dignidad y la maduración de la persona. Se necesita que haya trabajo y se necesitan también condiciones adecuadas de trabajo”.

Una promesa de paz

El Papa Francisco finalizó su discurso enfatizando “el compromiso que deben asumir los cristianos de Europa para constituir una promesa de paz. Fue este el pensamiento principal que animó a los firmantes de los Tratados de Roma. Después de dos guerras mundiales y violencias atroces de pueblos contra pueblos, había llegado el momento de afirmar el derecho a la paz”.

“Ser trabajadores de paz significa hacerse promotores de una cultura de la paz. Esto exige amor a la verdad, sin la que no pueden existir relaciones humanas auténticas y búsqueda de la justicia, sin la que el abuso es la norma imperante de cualquier comunidad”, aseguró.

 

(Fuente:  https://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-propone-estas-soluciones-a-los-problemas-y-desafios-de-europa-42068  y selección de Paloma de la Paz)

sábado, 31 de diciembre de 2016

Pamela Gutiérrez
Nacional
El Mercurio

Ahora está en manos del Papa Francisco determinar un sucesor.

“Voy cumplir 75 años el próximo 7 de enero. Esa es la edad en que uno está llamado a presentar la carta (de renuncia) al Santo Padre. Me he anticipado en un mes, desde la Fiesta de la Inmaculada, el 8 de diciembre, en que le dije al Santo Padre ‘voy a cumplir 75 años, y de acuerdo a lo que establece el código de derecho canónico, todo está en sus manos’. Hasta ahí yo llego. El resto no depende de mí, ni de ninguna presión de nadie. El Papa es libre y soberano de elegir cuando quiera, a quien quiera como arzobispo de Santiago”.

El cardenal Ricardo Ezzati explicó así por qué decidió presentar su dimisión al cargo anticipadamente.

La historia de la Iglesia de Santiago muestra que entre la presentación de la renuncia hasta que asume un sucesor pueden pasar desde unos pocos meses a varios años. El cardenal Raúl Silva Henríquez presentó su dimisión en septiembre de 1982, y en junio de 1983 lo sucedió Juan Francisco Fresno. El purpurado, a su vez, renunció en julio de 1989, y lo sucedió Carlos Oviedo, en junio de 1990.

El único que ha renunciado por enfermedad fue precisamente monseñor Oviedo, en febrero de 1998. En mayo de ese año lo sucedió monseñor Francisco Javier Errázuriz. Aunque presentó su renuncia una década más tarde, el Papa Benedicto XVI extendió su mandato inicialmente hasta 2010. Al estallar el caso Karadima, el cardenal Errázuriz tuvo que quedarse por más tiempo, hasta resolver la situación del sancionado sacerdote.

Monseñor Ezzati asumió el 15 de enero de 2011, también nombrado por Benedicto XVI. Tras dejar su cargo, el prelado podrá asistir al cónclave para elegir papa hasta que cumpla los 80 años.

 

(Fuente:  http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=323291  y selección de Paloma de la Paz)  

Joseph Ratzinger aseguró que hay muchas cosas en las que no están de acuerdo ya que la Mandataria es “atea y marxista”.

La conversación entre Ratzinger y Bachelet fue "sugestiva", según recordó el renunciado pontífice.

Joseph Ratzinger, el papa Benedicto XVI, recordó sus conversaciones con la Presidenta Michelle Bachelet y precisó que pese a sus diferencias percibió “en ella una voluntad ética básica”.

Como consignó La Segunda, en el libro “Benedicto XVI, últimas conversaciones” del periodista Peter Seewald, Ratzinger también recuerda sus encuentros con el saliente mandatario estadounidense Barack Obama.

 

“Es un gran político, por supuesto, sabe qué hay que hacer para alcanzar éxito y tiene algunas ideas que no podemos compartir. Pero conmigo no fue solo un estratega, sino también una persona reflexiva. Pude notar que buscaba el encuentro personal y que escuchaba”, dijo.

“Y algo análogo valdría también para Michelle Bachelet, la Presidenta de Chile. Es atea y marxista, por lo que hay muchas cosas con las que no estamos de acuerdo. Pero de algún modo percibí en ella una voluntad ética básica, cercana a lo cristiano”, planteó a continuación.

“Mantuvimos una sugestiva conversación. En general fue impresionante conocer a estas personas no sólo desde su lado político-táctico. Se trata de personas que, si bien están muy lejos de nosotros, tratan de ver lo correcto”, recalcó Ratzinger.

(Fuente:  https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/presidenta-bachelet/benedicto-xvi-recordo-a-bachelet-pese-a-diferencias-percibi-una/2016-12-15/155954.html y selección de Paloma de la Paz)